Deja de ver las noticias

4 de mayo de 2024, 6:19 p.m. • 5 minutos de lectura

Filosofía

Nuestros abuelos crecieron con el periódico; nuestros padres con la televisión; nosotros con la tv por cable y el nacimiento del internet; la generación que nos sigue, con el internet y redes sociales desde que nacieron.

La vida de nuestros padres está marcada por la televisión. Para su generación, ver las noticias es tan habitual como el café de la mañana.

Los noticieros de mediodía y nocturnos ocupan el espacio en mesas familiares, restaurantes, y hasta en los comedores de oficinas. El último ejemplo lo sé por experiencia de un anterior trabajo.

Los noticieros tienen el objetivo de informar, o eso es lo que aparentan hacer. En realidad, los noticieros, y en general los canales de televisión son en su mayoría organizaciones con fines de lucro, y su fin último es generar dinero. Los noticieros se emiten en horarios de mayor audiencia y está en el interés de sus productores maximizar la audiencia para cobrar más por espacios publicitarios.

¿Cómo aumentar la audiencia? Mostrando noticias que llamen la atención, a pesar de que emitir ciertas noticias no tenga un impacto positivo en la audiencia.

¿Qué noticias deberían mostrarse? ¿qué noticias son relevantes? El criterio de los productores de noticieros se basa en si las noticias incrementan la audiencia o no. Por otra parte, ciertas noticias no se muestran porque van en contra de los intereses de los auspiciantes.

Si aceptamos las noticias a valor nominal, aceptamos el criterio del productor, es decir, implícitamente aceptamos que las noticias que son importantes para nosotros son aquellas amigables con los auspiciantes y con los dueños de las cadenas televisivas.

En realidad, los noticieros son relleno en el horario premium para captar la atención del público y mostrarles lo que realmente importa: los comerciales.

El negocio de la televisión de señal abierta es vender publicidad. El problema con la televisión es que no se puede escoger qué noticias ver. A pesar de cambiar de canal, los modelos de negocio de los canales de televisión son parecidos, y la oferta televisiva está compuesta de noticieros que buscan captar atención para vender más que velar por el interés de la audiencia.

La televisión es usada para programar a la población. Por eso le llaman “programación” al contenido televisivo.

Al exponernos lo suficiente a un fenómeno, nos acostumbramos a su presencia. Cuando se nos repite una mentira lo suficiente, terminamos aceptándola como verdad.

El modelo de negocio de la televisión no es muy diferente al de plataformas de contenido online como Youtube. El fin último es vender publicidad.

La diferencia entre la televisión y Youtube es que en Youtube es posible escoger qué contenido consumir, a pesar de recibir sugerencias del algoritmo para hacernos pasar el mayor tiempo posible en la plataforma, y a pesar de que cierto contenido esté censurado por las políticas de Youtube.

Si estamos decididos a informarnos sobre un tema, la web nos ofrece muchas opciones. Youtube no es la única opción. Rumble y Bitchute son opciones que ofrecen menos censura que Youtube.

Si tomamos el control del algoritmo en lugar de aceptar pasivamente los que se nos ofrece, podemos ganar autonomía y decidir qué es importante para nosotros, e informarnos sobre aquello que nos interesa, en lugar de absorber noticias que en realidad son patéticos intentos de entretenimiento para mantener a la audiencia pegada a la pantalla hasta que llegue el corte comercial.

Casi la totalidad de noticias, en la televisión y en redes sociales no es directamente relevante para nuestras vidas. Noticias sobre guerras, política o crimen nos mantienen en estado de alerta. Casi siempre las noticias son mostradas desde una perspectiva alarmista y exagerada para mantener a la audiencia ansiosa todo el tiempo y esperar la próxima pieza de información. Es usual escuchar que la tercera guerra mundial se acerca, o que la próxima pandemia está a la vuelta de la esquina. ¿Qué pasará luego? No se lo pierdan en el próximo capítulo de la novela de las 9… es decir, del noticiero.

Es importante preguntarse, ¿de qué me sirve saber esto? y, ¿saber esto me beneficia?

Sócrates tenía un filtro para determinar qué noticias contar: ¿la noticia es verdad, buena, y útil para quien la recibe? Si es así, contar la noticia, sino mejor no hacerlo.

Si una noticia es realmente importante, es casi seguro que alguien cercano a nosotros nos la contará. Dejé de ver noticias hace más de 3 años y fue una de las mejores decisiones que tomé. Vivo más tranquilo y puedo ocupar mi tiempo en cosas que realmente me interesan.

Las noticias son ruido que nos impide conseguir nuestros objetivos.

Al librarnos de distracciones podemos entrar en “la zona” y trabajar en proyectos personales con más eficiencia.

Siempre habrá alguien tratando de vendernos algo. En el caso de los noticieros, nos tratarán de vender publicidad. Su técnica de ventas es mantener nuestra atención en noticias que infunden miedo y ansiedad. La versión moderna de esta técnica son videos de Youtube con auspiciantes. El video no es más que una excusa para vendernos un producto o servicio.

Aceptar la basura de contenido que encontramos en la televisión es abrir las puertas de nuestra mente a la persuasión y manipulación de la publicidad para hacernos comprar basura que destruye nuestra salud y finanzas.

Mientras menos tiempo estamos expuestos a la publicidad de la televisión, es más difícil caer en la trampa de la competencia de popularidad y estatus en la que las corporaciones quieren hacernos caer para mantenernos enganchados al sistema.

Apaguemos la televisión y retomemos control sobre nuestro tiempo. Tomemos el timón y decidamos qué es aquello de lo que queremos mantenernos enterados y qué noticias consideramos relevantes.