Amistades: ¿aportan a tu vida o la destruyen?

21 de abril de 2024, 6:40 p.m. • 7 minutos de lectura

Sociedad Filosofía

Muchas personas con las que interactuamos día a día son el producto de circunstancias aleatorias. Desde que somos pequeños somos expuestos a entornos sociales en los que no podemos escoger a nuestros compañeros.

Algunos argumentan que es necesario enviar a los niños a la escuela y forzarlos a usar uniforme para que las diferencias socioeconómicas no sean evidentes, y para que los niños estén expuestos a realidades diversas, para que aprendan que los demás niños tienen antecedentes muy distintos al de ellos mismos.

Todo eso está muy bien, pero esta situación es una ruleta rusa para el futuro de los niños. Basta que uno de los niños venga de una familia disfuncional, con problemas de adicción o abuso para que los demás niños sean víctimas de experiencias traumáticas y futuros destruidos por malas influencias.

Uno de los mayores factores que influyen en las primeras experiencias de consumo de alcohol o tabaco son los amigos del colegio. La presión social es tan fuerte que muchos terminan presas de la adicción solamente porque quieren ser aceptados en su círculo social.

El principio de aceptación social es explotado por las industrias para vendernos basura que no necesitamos. Muchos traumas que perduran hasta la adultez son el producto de malas experiencias en el colegio o la universidad.

Los niños víctimas de hostigamiento, o bullying, no escogen tener como compañeros a niños malvados que disfrutan ver a otros sufrir. La aleatoriedad pone a ciertas personas en el lugar y momento incorrecto.

El trauma psicológico puede ser más duradero y dañino que el abuso físico. Muchos niños con futuros brillantes deben soportar el trauma de tener que vivir día tras día con personas que quieren hacerlos sufrir, ya sea burlándose de ellos, excluyéndolos de actividades porque son diferentes, porque tienen creencias distintas, o porque simplemente les tienen envidia, y en casos extremos, abusándolos físicamente. El trago más amargo se lo llevan los niños introvertidos.

Profesores que fueron entrenados para “normalizar” a sus estudiantes esperan que todos los niños se comporten de cierta forma. Los niños introvertidos son acusados de no ser sociables o de tener mala actitud. Los demás niños se burlan de ellos sólo porque no encajan en el molde.

El sistema fuerza a los introvertidos a convivir con personas que ellos no eligieron. El trauma sufrido por una sociedad que castiga a quienes son diferentes deja cicatrices que tardan décadas en sanar, si es que alguna vez llegan a sanar.

Cuando la mala suerte juega en contra, niños que provienen de familias que planearon tenernos, y que recibieron todo el tiempo y amor para que se desarrollen sanos, son víctimas de niños y jóvenes resentidos que envidian el amor y tiempo que sus padres no les dieron.

Niños que llevan almuerzo hecho en casa son el blanco de ataque de niños cuyos padres les dieron dinero para que compren basura, ya sea porque erróneamente sus padres piensan que dar dinero significa dar amor, o porque la ignorancia no puede ser curada con dinero, o en el peor de los casos, porque para los padres es más fácil dar dinero que cocinar.

Los choques de entornos familiares diferentes son tan fuertes que en un mundo donde es normal dar dinero a los niños para que coman basura, niños cuyos padres realmente se preocupan por su salud son excluidos por ser diferentes.

La mentalidad de grupo es muy fuerte en los entornos sociales.

En algunos estudios, se demostró que las personas prefieren dar una respuesta incorrecta a sentir la presión de contradecir lo que la mayoría cree.

Un niño no puede escoger con quienes se junta, pero sus padres sí, y a pesar que algunos padres tratan de que sus hijos se desarrollen en entornos sociales decentes, muchos terminan la etapa escolar con traumas que retrasan su desarrollo personal.

La universidad es un paso común para quienes apenas terminaron el colegio, y al mismo tiempo es una trampa si no se sabe de antemano a lo que los recién graduados del colegio se exponen, si tuvieron la suerte no hacerlo aún en el colegio (drogas, embarazos no deseados, etc).

Sin la realización de que las influencias de nuestro círculo social son extremadamente fuertes en nuestra toma de decisiones, nos exponemos a arruinar nuestras vidas.

Es muy difícil separar a los buenos amigos en una sociedad corrompida y programada por la matrix. Cuando es normal ver jóvenes embriagándose los fines de semana, escuchando música equivalente a comida basura, y pensando en que lo más importante en la vida es tener dinero y estatus, el primer pensamiento que viene es: “está bien ser así y comportarse así. Si todos quieren conseguir esto en la vida, también yo debería hacer lo mismo”.

La vida adulta es como un test con preguntas trampa en la que cada una tiene cien posibles respuestas, y para casi todas las preguntas, la respuesta correcta no es ninguna de las 100 respuestas disponibles. Si todas nuestras vidas somos expuestos a personas corrompidas por el sistema, ¿cómo nos daremos cuenta que las personas están corrompidas en primer lugar?

“It´s easier to fool someone than to convince them that they have been fooled.” Mark Twain.

Pensamos que no hay nada malo con nuestras amistades. Después de todo, los conocemos desde el colegio, por tanto, está bien mantenerlos como amigos, ¿verdad?

Una de las mayores trampas es aceptar una situación sólo porque estamos acostumbrados a ella.

Si estamos rodeados de malas personas, y lo estuvimos durante todas nuestras vidas, es muy difícil hacer un cambio radical y cortar contacto con ellas de golpe, generalmente porque tememos lastimar sus sentimientos o porque en el fondo creemos que podemos salvar a esas personas de ellos mismos.

“Sólo podemos ayudar a quienes quieren ser ayudados”.

No podemos salvar el mundo, y muchos harán oídos sordos a un mensaje que no les interesa. El mensaje sólo llega a quienes desean cambiar sus vidas.

Si eres una de las personas que quiere mejorar su vida, reconsidera tus amistades y evalúa el impacto que tienen en tu vida.

Pregúntate, ¿por qué esta persona es mi amiga?, ¿qué es lo que me une a esta persona?, ¿tener a esta persona en mi vida es beneficioso?

Con “beneficioso” no me refiero a beneficio monetario.

“Beneficio” puede ser interpretado de muchas formas, pero desde mi perspectiva significa ayudarnos a crecer como individuos. Beneficio significa compartir ideas, hobbies y actividades que nos ayuden a crecer como personas.

Es posible que algunas personas aporten a nuestras vidas, pero al mismo tiempo tengan vicios e influyan negativamente en nuestras vidas. En esa situación, es necesario evaluar cuánto valoramos el aporte que esas personas otorgan.

Si tenemos objetivos claros y somos sabios al escoger a nuestros amigos, evitaremos muchos problemas y retrasos causados por mala gente que quiere vernos fracasar, y esto sucede con mucha frecuencia con los amigos que promueven vicios. En muchas ocasiones, estos amigos saben que lo que hacen está mal, pero no quieren sentirse solos en su desdicha, por eso quieren que otros estén en su misma situación.

Para algunos la respuesta es no tener amigos, y eso está bien. La sociedad señala a quienes no tienen amigos porque no es normal, y porque el sistema quiere normalizar a todos. La frase “es mejor estar sólo que mal acompañado” no sólo aplica a parejas, sino también a amistades.

Idealmente, los amigos deberían compartir nuestros valores y metas. Con esto no quiero decir que todos nuestros amigos deberían ser clones nuestros, sino que deberían apoyar nuestros objetivos y aportar a que los alcancemos.

Igual que en el colegio, cuando somos adultos, somos insertados en ambientes sociales que no escogimos, generalmente en el trabajo, un lugar donde encontramos personas cuyos valores no se alinean con los nuestros, pero estamos forzados a interactuar con ellas.

En esta situación es necesario preguntarse si nuestro ingreso económico supera el costo de ser influenciados por compañeros de trabajo que, en muchas ocasiones, no tienen los mejores intereses para nuestro desarrollo personal.

Como la comida saludable, los buenos amigos son difíciles de encontrar. Las calles están repletas de licorerías, comida procesada y restaurantes de comida rápida. Está en nuestras manos invertir el tiempo necesario para encontrar las agujas en el pajar que mejoren nuestras vidas.

Por último, es necesario recordar que para algunos, no buscar ninguna aguja es el mejor camino.